Etiqueta: Un baión para el ojo idiota

  • 📀Un baión para el ojo idiota (1987) – Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

    📀Un baión para el ojo idiota (1987) – Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

    💥 Cuando el rock barrial se volvió misterio nacional

    En 1987, mientras el rock argentino buscaba nuevos rumbos tras la euforia postdictadura, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota lanzaban un disco que sonaba distinto a todo: Un baión para el ojo idiota. Un título extraño, provocador y casi poético, que escondía detrás una radiografía del país desde la ironía y el desconcierto.

    Venían de la energía cruda de Oktubre (1986), pero aquí decidieron bajar un cambio sin perder filo. El resultado fue un álbum donde el baile, la paranoia y la crítica social conviven en una mezcla única de guitarras, funk, y poesía lunática. Un disco que no solo consolidó su culto, sino que marcó un punto de inflexión en el sonido de los Redondos.

    🌀 Entre el ritmo y la sospecha: el sonido del “baión”

    El término baión —tomado del baile popular brasileño— fue resignificado por la banda: no se trata de un ritmo alegre, sino de un movimiento hipnótico, casi paranoico. Skay Beilinson y el Indio Solari lograron un equilibrio perfecto entre lo sensual y lo inquietante.

    El sonido se siente más urbano y viscoso que en los discos anteriores. La guitarra de Skay es menos punk y más serpenteante, las bases de Semilla Bucciarelli y Walter Sidotti aportan un groove casi funky, y los teclados de Willy Crook le dan un aire de club decadente, de noche porteña donde algo siempre está por explotar.

    Canciones como “Masacre en el puticlub” o “Todo preso es político” muestran esa transformación: la banda se volvía más sofisticada sin perder crudeza, con arreglos que parecían pensados para una película noir de los ochenta, pero narrada desde La Plata.

    🔮 Letras con doble fondo y verdades entre sombras

    El Indio Solari, en su mejor momento como letrista, firma un repertorio que parece un espejo roto de la Argentina de fin de siglo. Frases cargadas de ironía, desconfianza y deseo. Cada tema encierra una historia que no se entrega del todo, obligando al oyente a ser cómplice del juego.

    En “Vencedores vencidos”, uno de los himnos redondos por excelencia, el Indio mezcla el cinismo político con una reflexión existencial: “Y ahora que estoy vencido, quiero estar tranquilo”. La derrota, el desencanto y la lucidez se mezclan con esa voz que suena entre sermón y confesión.

    “Noticias de ayer” y “Ella debe estar tan linda” exploran la melancolía y el desencanto con una sensibilidad pocas veces reconocida en el rock nacional de la época. Y en “Todo un palo”, los Redondos logran una síntesis brutal: deseo, poder, control y locura, en una sola frase magnética: “Todo un palo, ya lo ves, el peligro es mi juguete”.

    Cada canción funciona como una pieza suelta de un rompecabezas donde la paranoia colectiva se mezcla con la intimidad del alma urbana.

    🎭 El misterio como bandera

    Si algo definió a los Redondos fue su mitología. Un baión para el ojo idiota refuerza esa aura: portadas enigmáticas, letras que eludían cualquier interpretación lineal, y una banda que prefería el anonimato al estrellato mediático.

    El arte de tapa —realizado por Rocambole— muestra una especie de collage onírico, entre la sátira y la crítica. Ese “ojo idiota” del título parece hablar de todos nosotros: los que miramos sin ver, los que bailamos sin entender la música de fondo del poder y la manipulación.

    El disco funciona así como un retrato del desconcierto argentino en tiempos de aparente normalidad. Los Redondos no buscaban complacer: querían incomodar, despertar, desarmar certezas.

    🔊 “Un baión” en vivo: el fuego real

    Aunque los Redondos nunca fueron una banda de hits radiales, las canciones de este disco encontraron su verdadero esplendor en los escenarios.
    Los recitales en el Teatro Arlequines y Cemento fueron el laboratorio donde esas letras tomaron cuerpo. La comunión con el público —ese ritual redondo— convertía cada tema en una experiencia colectiva.

    “Vencedores vencidos” o “Todo un palo” no se cantaban: se gritaban como himnos de resistencia. Y así, el baión dejaba de ser solo música: era una forma de pararse frente al mundo.

    💿 ¿Por dónde empezar a escuchar?

    Si nunca te metiste en el universo ricotero, Un baión para el ojo idiota es una puerta perfecta. Es un disco que equilibra energía, poesía y sutileza, sin requerir conocer la historia previa de la banda.

    Te recomiendo escucharlo de noche, con auriculares y sin interrupciones, dejando que te envuelva su atmósfera espesa.
    Podés empezar por estos temas:

    • 🎧 “Vencedores vencidos” – un clásico absoluto, donde se resume el espíritu del disco.
    • 🔥 “Todo un palo” – ritmo hipnótico, letra inolvidable.
    • 💭 “Masacre en el puticlub” – ironía, groove y delirio en partes iguales.
    • 🌃 “Noticias de ayer” – una joya melancólica que merece más atención.

    Y si después querés seguir el recorrido, el salto natural es ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado (1989), donde el sonido redondo se vuelve aún más afilado y cinematográfico.

    🕶️ Un legado que sigue girando

    Más de tres décadas después, Un baión para el ojo idiota sigue siendo un documento sonoro de la Argentina eterna: el baile entre la esperanza y la decepción, el deseo de libertad en medio de la sospecha.

    Es un disco que no envejece, porque no busca respuestas fáciles ni modas pasajeras. Es una obra que habla de cómo sobrevivir al ruido, al poder, a los espejismos del progreso.
    Y sobre todo, de cómo el rock puede seguir siendo un acto de resistencia.

    Así que si hace tiempo no lo escuchás, o si nunca te animaste a entrar al mundo redondo, dale play al baión. Quizás descubras que ese ojo idiota también te está mirando desde el espejo.